El entrenamiento noruego es uno de los sistemas más debatidos y estudiados de los últimos años en el mundo del running en asfalto y del trail running.
Basado en el control científico del lactato y en una gestión extremadamente precisa de la intensidad, este método permite mejorar el rendimiento, la estabilidad y la reactividad sin acumular fatiga excesiva ni caer en sobreentrenamiento.

Qué es el entrenamiento noruego
El entrenamiento noruego nació en el mediofondo, pero hoy se aplica con éxito también en la maratón y en las distancias largas. El principio es simple solo en apariencia: entrenar a menudo en zona de umbral, pero sin superarlo de forma incontrolada. No se trata de correr siempre fuerte, sino de correr a menudo “en el límite correcto”. El objetivo no es destruir el cuerpo con sesiones máximas, sino estimular adaptaciones aeróbicas profundas mediante continuidad y precisión.
Los orígenes del método
El sistema se hizo famoso gracias a los resultados de los atletas noruegos en distancias de 1500 a 5000 metros, que demostraron cómo un enfoque científico y meticuloso puede superar modelos más tradicionales basados en una intensidad extrema. La diferencia respecto a los métodos clásicos es el uso constante de la medición del lactato. Cada sesión se calibra con parámetros objetivos, no solo con la percepción del esfuerzo.
El principio clave: el control del lactato
En el método noruego se trabaja en una zona de umbral controlada, manteniendo valores de lactato generalmente entre 2 y 4 mmol/L. Esto permite acumular volumen de calidad sin generar un estrés metabólico excesivo. Los principales beneficios son:
- Estimular adaptaciones aeróbicas profundas
- Mejorar la estabilidad metabólica
- Aumentar la capacidad de mantener ritmos exigentes durante más tiempo
- Reducir el riesgo de sobrecarga sistémica
En términos prácticos, significa mejorar el umbral de lactato y, por lo tanto, correr más rápido con la misma percepción de esfuerzo.
La doble sesión de calidad (Doble Umbral)
El elemento más famoso del entrenamiento noruego es el “doble umbral”: dos sesiones en el mismo día, una por la mañana y otra por la tarde. Ambas sesiones están controladas y no son máximas. Se trabaja en una zona precisa, con recuperaciones definidas y ritmos estables. El objetivo es aumentar el tiempo total cerca del umbral sin entrar en una acumulación excesiva de lactato.

Cómo aplicarlo al running en asfalto
Para quienes corren en asfalto, el entrenamiento noruego puede traducirse en:
- Series a ritmo de umbral controlado
- Bloques progresivos en distancias medio-largas
- Entrenamientos continuos a ritmo “cómodamente rápido”
- Alto volumen de carrera suave para soportar la carga
La combinación de volumen aeróbico y calidad controlada mejora la economía de carrera, el confort muscular y la reactividad mecánica. Es un método que construye con el tiempo, sin picos repentinos.
Entrenamiento noruego en trail running
En el trail running el principio se mantiene: control, continuidad y gestión de la intensidad. La diferencia es que el ritmo y el umbral se adaptan al desnivel y a la tecnicidad del terreno. En subida se trabaja con frecuencia cardíaca y percepción del esfuerzo; en bajada, con estabilidad y gestión muscular excéntrica. La estabilidad se convierte en un factor clave para mantener el rendimiento en terrenos variables.
Ventajas y límites del método
Ventajas
- Reducción del riesgo de sobreentrenamiento
- Mejor gestión de la carga semanal
- Aumento progresivo del umbral de lactato
- Rendimiento más estable a largo plazo
Límites
- Requiere conocer tus datos fisiológicos
- No es algo que se pueda improvisar sin experiencia
- Puede resultar monótono si no está bien estructurado
Para quién es adecuado
El entrenamiento noruego es ideal para corredores avanzados, maratonistas, atletas de media maratón y trail runners de media-larga distancia que buscan un enfoque estructurado del rendimiento. Es menos indicado para principiantes o para quienes corren solo por bienestar general sin objetivos de tiempo.
Conclusión
El entrenamiento noruego no es una moda pasajera, sino un sistema construido sobre datos, progresión y control. No apunta al máximo esfuerzo, sino a la máxima eficacia a largo plazo. En el running moderno, donde la tecnología, el monitoreo y la conciencia juegan un papel central, este método representa un equilibrio entre ciencia y práctica. Y en la carrera, como en la preparación de una competición importante, a menudo gana quien sabe dosificar.
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